«La doble militancia consiste en que un individuo que pertenece a un
partido político o asociación con una ideología (política, religiosa, etc.) puede
pertenecer a CNT (sindicato con una ideología anarcosindicalista)... Aunque no puedan
ocupar cargos, las contradicciones se ven reflejadas en la dinámica de la organización
interna y externa que lleva consigo un reformismo interno a todos los niveles... ¿Qué
intenciones pueden tener aquellos militantes que hoy se encuentran en CNT y pertenecen a
la vez a partidos como PORE, MCL, LC, SOLIDARIDAD? (De la «Tribuna Libre» en «CNT»,
n.º 10, nov.-dic., 1977, pág. 1O.)
libre afiliación, pero...
«CNT, como organización de trabajadores y que
pretende la transformación de la sociedad, admite en su seno a cualquier trabajador
independientemente de su sexo, edad y condición política.
La CNT, fiel a sus principios anarcosindicalistas y
de acción directa, impedirá a través de sus mecanismos cualquier ingerencia de grupos y
partidos políticos o sectas confesionales que intenten desvirtuar los principios y
finalidades de la organización confederal.
Asimismo, y aun respetando la autonomía de los sindicatos, ninguno de sus afiliados que
pertenezca a grupo o partido político o sea miembro de secta religiosa o confesional,
podrá ocupar cargo alguno en la organización ... » (De la ponencia sobre
«Afiliación», aprobada en el último Pleno Nacional de Regionales de la CNT, septiembre
de 1977.)
militancia confederal
«La expansión en la labor proselitista de la
Confederación nos plantea hoy la necesidad de una mínima definición de lo que
entendemos por militancia confederal.
A nuestro juicio, la Confederación ha de ser una organización abierta a todos los
trabajadores que quieran luchar mancomunadamente por la autoemancipación obrera: para
militar en la CNT no hace falta una ideología política determinada, sino una voluntad de
luchar organizadamente contra la explotación y el autoritarismo que ahogan en esta
sociedad a los individuos en general y a los trabajadores en particular.
Toda concepción sectaria que quiera hacer de la CNT un grupo específico puritanamente
anarquista estaría frenando el proceso de autoorganización de los trabajadores
revolucionarios, que en su gran mayoría se alejarían entonces de la CNT. La experiencia
histórica es que la colaboración entre los grupos de afinidad anarquista y el
sindicalismo revolucionario ha sido en nuestro país especialmente fecunda, siempre que se
evite la confusión y la subordinación entre ambos tipos de organizaciones: esta tarea de
delimitación debe obligar especialmente a los compañeros con doble militancia en la CNT
y algún grupo autónomo de carácter específico.
Por otra parte, la Confederación ha luchado y seguirá luchando, desde la mil¡tancia
cotidiana por mejores condiciones de trabajo, hacia los objetivos emancipadores del
comunismo libertario: nuestra experiencia histórica es que a la libertad sólo se va por
caminos de libertad. Por tanto, toda concepción reformista del sindicalismo obrero, todo
intento de entregar la militancia al autoritarismo de los políticos profesionales o a la
creación de burócracias sindicales retribuidas y centralizadas, acaba por minar el
dinamismo confederal que se nutre de los ideales libertarios en su rechazo de la
explotación clasista.
Los dos obstáculos a la expansión confederal están claros: no se trata de que el an
arco- sindicalismo sea una síntesis superadora de las dos poderosas corrientes
revolucionarias de que se nutre la CNT. Ni el autonomismo obrero ni la acción
antiautoritaria deben perder sus perfiles propios, sino que deben unirse en un pacto de
solidaridad; sobre estos dos pilares que forjaron la frustrada revolución española vamos
a reconstruir ahora la nueva Confederación, capaz de aprender de sus errores históricos
y de afrontar hasta el fin sus tareas actuales.» (Ponencia aprobada por el Sindicato de
Enseñanza en 1976 y por la Federación Local de Madrid en 1977. Reproducida en: «Por un
aprendizaje libertario. Escritos y documentos del Sindicato de Enseñanza de la CNT»,
Madrid, Campo Abierto, 1977, págs. 128-129.)
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