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ha sido extractado por razones de espacio
Ha aparecido últimamente un panfleto encabezado por una
llamada A TODOS LOS ANARQUISTAS, que por su terminología, su interpretación de los
conflictos internos de la C.N.T. y por algunas inexactitudes y otros errores más
groseros, inducirá un poco a aumentar la desconfianza y la confusión entre los
anarquistas.
Este panfleto en cuestión cree descubrir la causa del empantanamiento de la C.N.T. en la
lucha por el poder dentro de ella entre los llamados «arnarillos», donde quedan
englobados todos los verticalistas, los partidos políticos y el M.C.L. y los
«anarco-leninistas», es decir, la F.A.I.
Las propuestas de la F.A.I. son las mismas que las de los anarcosindicalistas. (No sabemos
entonces qué se distingue que son propuestas y posturas de la F.A.I. y no, simplemente,
posturas de anarquistas que están en C.N.T.)
La F.A.I., siempre según el mencionado panfleto, es un movimiento vanguardista, de
élite, una especie de fuerza de choque dentro de la C.N.T., formada por cuarenta
compañeros vinculados al S.I. de Tolouse y, que emplea la coacción y la violencia (?) en
lugar de la propaganda para llegar al autoconvencimiento, con nostalgia para resucitar un
cadáver, con estructuras caducas y que asume la tradición machista de la violencia de
los años treinta.
Para colgar todas estas etiquetas se basan en un suplemento de «Espoir». Se comprende
que no utilicen las fuentes del movimiento a criticar, porque en ellas, en nuestra prensa,
encontrarán lo que creemos que es realmente la Federación Anarquista Ibérica: la
organización de los anarquistas que para la expansión de sus ideas forman grupos de
afinidad y se federan a nivel peninsular para aunar esfuerzos.
La F.A.I. no lucha por el poder dentro de la C.N.T. por la sencilla razón (ignorada, al
parecer, por los autores del panfleto citado) de que la F.A.I., no existe dentro de la
C.N.T. El anarquismo es demasiado rico como para limitarlo a un solo terreno, el sindical,
donde no tiene justa cabida la vida del hombre en las áreas de consumo, ocio, defensa del
medio ambiente, enseñanza, etc.
La F.A.I. mira con simpatía el anarcosindicalismo, y, como trabajadores, sus miembros
militan casi en su totalidad en la C.N.T., y, como afiliados a la C.N.T. exponen sus ideas
sin coaccionar. (Qué coacción iban a imponer los cuarenta militantes de que habla el
panfleto a 70.000 afiliados). Eso sí, como anarquistas y anarcosindicalistas, tienen que
oponerse a las maniobras de los «amarillos>, de cualquier procedencia, para vaciar a
la C.N.T. de cualquier contenido revolucionario; manera de obrar común a todos los anar.
cosindicalistas que militan en la C.N.T. En cambio lo que no atinamos a comprender es a
qué lucha por el poder se nos quiere ligar, dado que ningún compañero de la Federación
Anarquista de la Región Catalana ha estado nunca (en algún caso, renunciando a ello) en
ningún Comité Regional. ¿Es esto lucha por el poder?
En cuanto a lo caduco de la estructura de la F.A.I.,
la falsedad es patente. Si es caduca la estructura federativa de grupos de anarquistas,
entonces ¿qué son los colectivos (coordinados, claro) que propone como estructura ideal
el citado panfleto?
Está claro que cada cual tiene derecho a organizarse como quiera. El verdadero peligro
para los anarquistas es la no organización, como clamaba Malatesta a principios de siglo.
La federación Anarquista de la Región Catalana desea eminentemente el crecimiento y
desarrollo de todo tipo de organizaciones anarquistas: comunales, antimilitaristas,
ecológicas de barrio, ateneos, etc. El anarquismo no es, efectivamente, un bloque
granítico compuesto de un número de organizaciones definido; ahora bien, dentro de la
universal libertad organizativa que deseamos para todos los anarquistas, exigimos nosotros
la nuestra para existir como federación de grupos de anarquistas para la propaganda de
nuestras ideas; propaganda que no tiene absolutamente nada que ver con el terrorismo, ni
con el machismo, ni la violencia. Que cada cual decida, según su temperamento, ideas,
intereses o preferencias, si prefiere militar en un colectivo ecologista, en la
Federación Anarquista Ibérica o en ambos.
En cuanto a la vinculación que se nos reprocha con el S.I. de Toulouse deseamos aclarar
que esa «vinculación» viene dada por la fraternidad libertaria, y que es del mismo tipo
que la que mantenemos con la Comisión de Relaciones de la Internacional de Federaciones
Anarquistas. No es desde luego ninguna subordinación a cerebros externos a la Federación
Anarquista Ibérica. Curiosamente, esta vinculación no se le reprocha a la propia C.N.T.
de Catalunya, que por medio de ciertos compañeros comparece al mismo S.I. a solicitar
amortizaciones de pérdidas inexplicables. Ni tampoco se le reprocha a quienes la
mantienen con el llamado «Frente Libertario», que, al parecer no intrigan por el
«copo» de los comités confederales.
En cuanto a los análisis de los conflictos internos de la C.N.T. Catalana, creemos que
por poco marxista que parezca, es irreductible a la dialéctica de la tesis-antítesis
(amarillos-F.A.I.), sino que es un hervidero de tendencias, grupos y capillitas muy
numerosas.
En la C.N.T., por ejemplo, seleccionadas por cuarenta años de selva fascista, unas
bestias que se han adaptado a ellas y que tienen muy poco de anarcosindicalistas Y mucho
de franquistas ( ... ).
Hay toda un pléyade de marxistas de diversa denominación que creen poder convertir en su
sindicato a la C.N.T.; algunos tienen la sinceridad de decirlo, y otros se esconden tras
disfraces comunistas libertarios.
Hay emisarios de viejas rencillas del exílio, que desearíamos muertas y enterradas en el
interior de la península ( ... ) .
Incluso nos tememos que haya otro grupo, aún no detectado, que edita la hoja llamada «A
todos los Anarquistas».
Hay desde luego mucha «mala hierba» dentro de la C.N.T.; desde luego, quien intriga por
el poder dentro de ella no es la F.A.I.
Desearíamos que estas disgresiones sobre la C.N.T. y el Movimiento Anarquista, sirvieran
para dar luz sobre temas habitualmente cubiertos de cortinajes tupidos, donde se amontona
el polvo de cuarenta años, y para que, sabiendo todos quién es quién, los anarquistas
pudiesen entenderse, cada cual en su organización, las organizaciones entre sí, y todos
tendentes, superando rencillas y diferencias, a nuestro único objetivo, la Revolución
Social.
Federación Anarquista de la Región Catalana
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